¿Qué hay en el aire que respiramos? Explorando el 1% de la composición del aire que pasa desapercibido.
Cada día respiramos unos 12.000 litros de aire. La mayoría de nosotros conocemos los conceptos básicos de su composición desde que íbamos al colegio: se compone principalmente de nitrógeno (78%) y oxígeno (21%). Pero ¿Qué pasa con el 1% restante?
El aire que respiramos nunca es completamente puro. Está constantemente afectado por diversos contaminantes, procedentes tanto de las actividades humanas como de procesos naturales como la erosión, el viento, el polen y las erupciones volcánicas…
A menudo, a menos que haya un olor perceptible o una contaminación visible, no prestamos demasiada atención al aire que nos rodea. Sin embargo, según un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente1, la contaminación atmosférica en Europa sigue superando con creces los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Esta contaminación no es solo un problema medioambiental, sino también un peligro para la salud, relacionado con la exacerbación de enfermedades respiratorias, asma e incluso cáncer de pulmón, así como enfermedades cardiovasculares. Es alarmante que los casos de alergia se hayan duplicado en los últimos 20 años2.
En 2021, en toda la Unión Europea1, se observaron los siguientes impactos:
- Se produjeron aproximadamente 253.000 muertes relacionadas con la exposición a partículas finas (PM2,5) en niveles superiores a los 5 µg/m³ establecidos por la OMS. Aunque esta cifra es superior a la de 2020, supone una disminución del 41% desde 2005.
- La exposición al dióxido de nitrógeno (NO2), emitido principalmente por vehículos y centrales térmicas, fue responsable de 52.000 muertes prematuras.
- Unas 22.000 muertes prematuras se atribuyeron a partículas de ozono (O3), procedentes principalmente del tráfico por carretera y de actividades industriales.
Estas cifras nos llevan a preguntarnos: ¿Qué respiramos exactamente y cómo afecta la composición del aire a nuestra vida cotidiana?
Después de explorar cómo la calidad del aire interior puede afectar el rendimiento cognitivo y la productividad en el trabajo, y los efectos de la calidad del aire interior en el rendimiento cognitivo y la productividad en el trabajo, nuestro último artículo amplía el alcance para examinar los efectos generales de la composición del aire en la salud.

1. Composición del aire: moléculas principales y su impacto en la salud.
1-1. El papel del agua en la composición del aire. 1-2. Riesgos para la salud del aire excesivamente húmedo. 1-3. Composición del ozono en el aire. 1-4. Iones negativos en la composición del aire. 1-5. Composición del argón en el aire. 1-6. Composición del radón en el aire. 1-7 Otros gases en la composición del aire.2. Composición del aire: ¡más que sólo gases!
2-1. El impacto de las plantas y los animales en la composición del aire. 2-2. Influencia de la geografía en la composición del aire.3. El aire como conducto: transmisión de ondas, energía e información.
4. Los efectos del entorno urbano sobre la composición del aire
4-1. Compuestos orgánicos volátiles en la composición del aire 4-2. Microorganismos en la composición del aire 4-3. Partículas en la composición del aire5. Una visión para el futuro del aire
Comentarios y referencias
1. Composición del aire: moléculas principales y su impacto en la salud.
1-1. El papel del agua en la composición del aire.
El agua es la tercera molécula más abundante en el aire, después del nitrógeno y el oxígeno. Su concentración varía según el clima, la ubicación y los factores ambientales externos. En algunos casos, el aire puede contener hasta 7 gramos de agua por kilogramo.
Los niveles de humedad influyen significativamente en nuestro confort diario. Los seres humanos generalmente encontramos más cómodo un aire con alrededor del 50% de humedad. En las regiones templadas, donde las temperaturas suelen oscilar entre 17 y 27 °C, se considera que el nivel de humedad óptimo para nuestro bienestar está entre el 40% y el 60%.
• Los efectos del aire excesivamente seco sobre la salud.
El aire seco puede resultar incómodo e incluso perjudicial para la salud. Puede irritar los ojos, resecar las vías respiratorias y provocar ataques de asma. A menudo, el aire acondicionado de nuestras oficinas contribuye a este problema al condensar el vapor de agua y hacer circular un aire excesivamente seco. Cuando la humedad desciende por debajo del 30%3 puede provocar molestias electrostáticas. Esto significa que el aire se vuelve demasiado aislante, lo que aumenta nuestra percepción de olores y polvo.
Los efectos notorios de los vientos secos, como el Mistral o el Autan en Francia, son más que un mero folclore. Ya hablaremos más delante en este blog de los beneficios para la salud de los iones negativos. Por el contrario, los iones positivos pueden tener efectos adversos en el cuerpo humano, incluido un aumento de la irritabilidad. El fenómeno del “viento que te vuelve loco” se atribuye a un desequilibrio atmosférico en el que el viento transporta altas concentraciones de iones positivos. Esto, combinado con la estimulación de la adrenalina de las ráfagas de viento y el esfuerzo físico para contrarrestar el viento, puede provocar un aumento de enfermedades y accidentes4.
Por otro lado, la humedad en el aire ayuda a asentar las partículas y bacterias transportadas por el aire, purificando así el aire de forma natural.
• Riesgos para la salud del aire excesivamente húmedo.
Si bien es esencial que haya un cierto nivel de humedad, un exceso puede provocar diversos problemas de salud. El aire excesivamente húmedo favorece el crecimiento de microbios y fomenta la condensación en las superficies más frías. Esto suele provocar la formación de moho en nuestros hogares, lo que provoca alergias posteriores.
Además, los niveles elevados de humedad pueden provocar malestar, en particular cuando se combinan con temperaturas altas.

1-2. Composición del dióxido de carbono en el aire.
El dióxido de carbono (CO2) es un componente fundamental para la vida de las plantas, que se utiliza en la fotosíntesis para crear compuestos orgánicos de carbono (como azúcares y celulosa) y oxígeno. Por el contrario, los seres humanos y los animales convierten el oxígeno de nuevo en CO2 a través de la respiración.
Una pequeña concentración de CO2 en el aire, normalmente menos de una molécula por cada 1000 (0,1 %), es natural y esencial para la vida en la Tierra.
Sin embargo, desde la Revolución Industrial, las actividades humanas han aumentado significativamente las emisiones de CO2. De niveles inferiores a 300 partes por millón (ppm) antes de la revolución industrial, ahora han aumentado a 420 ppm. La mayoría de estas emisiones desde 1990 han provenido de la quema de combustibles fósiles (70-90 %) y de la agricultura y la silvicultura (alrededor del 12 %)5.
• Impactos en la salud de las altas concentraciones de CO2.
Estos niveles elevados de carbono en el aire tienen profundas implicaciones para nuestro futuro y nuestra salud. Contribuyen al calentamiento global, con consecuencias tangibles y bien documentadas. Entre ellas se incluyen fenómenos meteorológicos más frecuentes y severos (como sequías, incendios e inundaciones) y efectos indirectos como cambios en la flora y la fauna, períodos de polinización más largos y problemas respiratorios en personas vulnerables, lo que lleva a un aumento de los casos de rinitis alérgica y asma.
Cuando los niveles de CO2 en el aire que respiramos aumentan, pueden afectar los ritmos respiratorios en personas sensibles y perjudicar el rendimiento psicomotor.
La exposición a corto plazo a niveles de CO2 a partir de 1000 ppm puede perjudicar las funciones cognitivas, como la toma de decisiones y la resolución de problemas. Los estudios epidemiológicos también han encontrado un vínculo entre los niveles de CO2 a partir de 700 ppm y los síntomas relacionados con los edificios, y se han observado problemas respiratorios en niños con concentraciones de CO2 en interiores superiores a 1000 ppm. Estos niveles son mucho más altos que los que se encuentran en la atmósfera, pero lamentablemente son comunes en entornos interiores, especialmente aquellos que están densamente ocupados o mal ventilados.
La siguiente tabla, extraída de un artículo de Environment International, describe los efectos sobre la salud asociados con diferentes niveles de CO2 en el aire6.
| Concentración de co2 | Cambio Psicológico | rendimiento psicomotor | síntomas de salud |
|---|---|---|---|
| Por encima de 500 ppm | Aumento de pCO2, aumento de la frecuencia cardíaca, cambio en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, aumento de la presión arterial, aumento de la circulación sanguínea periférica (Kajtár y Herezeg, 2012; MacNaughton et al., 2016; Vehvilainen et al., 2016; Zhang et al., 2017b) | Síntomas relacionados con la construcción por encima de 700 ppm (Norback y Nordstrom, 2008 y estudios complementarios; Apte et al., 2000; MacNaughton et al., 2016; Seppanen et al., 1999; Tsai et., 2012) | |
| Por encima de 1000 ppm | Rendimiento cognitivo (toma de decisiones, resolución de problemas, velocidad de adición, número de enlaces correctos) (Satish et al., 2012; Allen et al., 2016; Allen et al., 2018; Zhang et al., 2017a) | Síntomas respiratorios en escolares (Carreiro-Martins et al., 2014; Carreiro-Martins et al.,2016; Simoni et al.,2010) | |
| Por encima de 10,000 ppm | Aumento de la frecuencia respiratoria, acidosis respiratoria, estrés metabólico (disminución del calcio en sangre o del fósforo en orina), aumento del flujo sanguíneo cerebral, aumento de la ventilación minuto (ACGIH, 2017; DFG, 2012; HSDB, 2015; Rice, 2003) | ||
| Por encima de 30,000 ppm | Disminución de la tolerancia al ejercicio en los trabajadores cuando respiran contra resistencia inspiratoria y espiratoria (ACGIH, 2017; Rice, 2003) | ||
| Por encima de 50,000 ppm | Mareos, dolor de cabeza, confusión, disnea (ACGIH, 2017; HSDB, 2015; Rice, 2003) | ||
| 80,000 / 10,000 ppm | Dolor de cabeza intenso, mareos, confusión, disnea, sudoración, visión borrosa (ACGIH) | ||
| Por encima de 100,000 ppm | Disnea insoportable, seguida de vómitos, desorientación, hipertensión y pérdida de conciencia (HSDB, 2015; Rice, 2003) |
1-3. Composición del ozono en el aire.
Los niveles de ozono en la atmósfera varían según las condiciones climáticas y meteorológicas. Se encuentra presente en cantidades especialmente altas durante los picos de contaminación del verano.
El ozono, un potente oxidante, se forma a través de diversas reacciones impulsadas por la radiación solar y el calor. Reacciona con la mayoría de las moléculas, lo que le permite desinfectar el aire y las superficies matando eficazmente los microbios. Además, el ozono neutraliza los olores desagradables. Su propio olor característico, que suele notarse después de una tormenta eléctrica (ya que los rayos generan grandes cantidades de ozono), es percibido como refrescante y limpio por muchas personas, similar al olor de la lejía en el suelo. En la naturaleza, el ozono se puede encontrar en niveles de varias decenas de partes por billón (ppb) durante el verano. Además, la capa de ozono en la atmósfera superior desempeña un papel crucial en la protección contra ciertos rayos solares nocivos.
• Los efectos de la exposición al ozono en la salud.
El ozono actúa como un agente poderoso capaz de descomponer las membranas celulares, lo que afecta a una amplia gama de organismos celulares, incluidos virus, bacterias y tejidos humanos, en particular dentro del sistema respiratorio. Actualmente se clasifica como uno de los principales contaminantes del aire. La producción de ozono en la atmósfera se acelera por una combinación de contaminantes del aire, calor y luz solar, lo que provoca un aumento tanto de la frecuencia como de la intensidad de los picos de ozono.
Muchos de los ionizadores de aire que se comercializan emiten ozono, lo que supone un problema para los consumidores preocupados por su salud. TEQOYA (nuestro proveedor de ionizador/purificador de aire ha prestado mucha atención en el desarrollo de su tecnología para producir un gran volumen de iones negativos sin liberar ozono, lo que garantiza que nuestros purificadores de aire sean eficaces y seguros para la salud.

El ozono troposférico que encontramos en el aire no tiene que ver con el ozono que su usa para ozonoterapia!
1-4. Iones negativos en la composición del aire.
Naturalmente, el aire está lleno de iones negativos, que van desde unos pocos cientos hasta varios miles por centímetro cúbico. Estos “pequeños iones”, ya sean atómicos o moleculares, incluyen el ion de oxígeno negativo O2-, el ion de hidrógeno H+ y el ion de hidroxilo OH-. En el aire típico, las moléculas de agua superan en número a estos iones, formando agrupaciones moleculares que reducen la movilidad de los iones y la reactividad química. La producción constante de iones atmosféricos se atribuye a la radiación cósmica y solar, la radiactividad natural, el efecto Lenard7 (que ocurre cuando una gota de agua estalla) y la fricción mecánica.
Estudios recientes realizados por investigadores australianos han descubierto que el aire del bosque contiene aproximadamente el doble de iones que el aire rural. También se observan altas concentraciones de iones durante lluvias intensas o cerca de cascadas (debido al efecto Lenard), así como en regiones montañosas donde una mayor exposición a la radiación cósmica y solar mejora la ionización.
Si bien la cantidad de estos iones es muy pequeña en comparación con la cantidad total de moléculas en un centímetro cúbico de aire, su presencia es significativa. Estos iones aumentan ligeramente la conductividad del aire, lo que permite la transferencia de grandes cargas eléctricas no sólo entre el suelo y la atmósfera superior, sino también entre objetos y organismos vivos8.

• Los beneficios para la salud de los iones negativos.
Estudios recientes destacan las ventajas para la salud asociadas a los iones negativos en el aire9: estos beneficios incluyen ritmos circadianos mejorados, niveles reducidos de ansiedad y agresión y un impacto positivo en el sistema metabólico.
Además, los iones negativos actúan como purificadores naturales del aire. Cargan eléctricamente las partículas y contaminantes transportados por el aire (como polvo fino, gérmenes bacterianos y vapores tóxicos), lo que hace que se muevan dentro del campo eléctrico de la Tierra y graviten hacia el suelo. Este proceso de ionización reduce eficazmente la concentración de partículas en el aire.
Los purificadores TEQOYA utilizan este principio, aprovechando las ventajas de los iones para mejorar la calidad del aire de forma natural, silenciosa y energéticamente eficiente.

En la naturaleza vivimos en:
- Un campo eléctrico: la tensión eléctrica en el aire entre nuestra cabeza y nuestros pies es del mismo orden que la de la red eléctrica de tu casa. Alrededor de 100 voltios por metro.
- Una corriente eléctrica de aproximadamente 1 picoAmperio/m2. Esta corriente es causada por iones negativos y positivos que migran a través del aire bajo la fuerza del campo eléctrico.
- El campo magnético de la Tierra.
La composición del aire interior está en gran medida desprovista de este ambiente “suavemente eléctrico”: la cantidad de iones es muy baja. El campo eléctrico es totalmente diferente. Si el suelo en sí está aislado (una alfombra, por ejemplo), o las suelas de sus zapatos (como es el caso de muchas suelas de polímero), entonces su cuerpo está aislado eléctricamente de una manera que nunca lo está en un estado natural. En resumen, no hay nada eléctricamente “natural” en el ambiente interior.
En esencia, los aspectos eléctricos de un ambiente interior están muy lejos de lo que experimentamos en la naturaleza.
1-5. Composición del argón en el aire.
El argón, un gas inerte, es incoloro, inodoro e insípido. Tiene aplicaciones muy específicas: en productos químicos finos, en iluminación, como gas de protección en métodos de soldadura por arco eléctrico e incluso en la datación de aguas subterráneas. Sorprendentemente, ningún compuesto químico conocido contiene argón.
Si bien el argón es inocuo en bajas concentraciones, inhalarlo en grandes cantidades puede provocar mareos, náuseas, vómitos, pérdida de conciencia y, en casos extremos, asfixia, especialmente en espacios reducidos.
1-6. Composición del radón en el aire.
El radón se encuentra en zonas con suelos radiactivos y se descompone en otros gases radiactivos que se adhieren a las partículas. A pesar de su baja radiactividad, el radón supone un riesgo si se acumula en el interior del organismo, como cuando se inhala polvo radiactivo fino, transportado por las corrientes de aire desde estos suelos, hasta nuestros pulmones. El radón es un contaminante atmosférico importante en regiones como Bretaña y Suiza.
1-7. Otros gases en la composición del aire.
Resulta complicado enumerar todos los componentes del aire de forma exhaustiva. Además del hidrógeno y el metano, también contribuyen a él gases nobles como el helio, el neón y el criptón. Sin embargo, los gases no son los únicos componentes del aire.
2. Composición del aire: ¡más que sólo gases!
• Bacterias y virus en la composición del aire.
Aunque las bacterias y los virus necesitan agua y nutrientes para sobrevivir, también están presentes en el aire de forma abundante y diversa. La investigación en este ámbito avanzó significativamente en la década de 2000, impulsada por nuevas tecnologías de medición.
Una investigación reciente realizada en Estados Unidos revela que el aire atmosférico (fuera de los edificios) contiene más de 1.800 tipos diferentes de microbios. Sorprendentemente, cada metro cúbico de aire contiene varios cientos de miles de bacterias y aproximadamente la misma cantidad de virus.
Muchos de estos microorganismos son similares a los que se encuentran en el suelo, un entorno más favorable para su crecimiento. Curiosamente, parece que el clima es el que tiene el mayor impacto en los tipos de microbios presentes en el aire. Por lo tanto, el aire no es simplemente una mezcla de gases; es un entorno vivo repleto de vida microscópica.
• Los efectos de las bacterias y los virus sobre la salud.
Más que otras partículas transportadas por el aire, el impacto principal de los virus y las bacterias suele estar asociado con la propagación de enfermedades. Sin embargo, es importante señalar que ciertas bacterias pueden ser realmente beneficiosas. Desempeñan un papel en el apoyo de los mecanismos de defensa antimicrobianos de nuestras membranas mucosas10, 11,12 y que tal como lo defendió Claude Bernard y lo reconoció Pasteur poco antes de morir: “El agente no es nada. El terreno lo es todo!”
2-1. El impacto de las plantas y los animales en la composición del aire.
El polen, un componente esencial de la vida vegetal, es aparentemente tan natural como puede serlo. Sin embargo, ¿por qué tantas personas desarrollan alergias al polen? La temporada de polen varía según la especie y normalmente se extiende desde la primavera hasta el otoño, pero se está alargando debido al cambio climático. Además, el cambio climático está alterando la naturaleza misma de la vegetación; nuevas especies se están extendiendo a diferentes áreas, introduciendo tipos de polen desconocidos en el aire.

Un descubrimiento reciente indica que la contaminación urbana puede alterar la naturaleza del polen, debilitando sus membranas y liberando partículas más pequeñas capaces de penetrar más profundamente en nuestro sistema respiratorio. Como se destaca en nuestro artículo El auge de las alergias: la contaminación del aire es la culpable, los casos de alergia respiratoria han experimentado un aumento significativo en los últimos 30 años. La Organización Mundial de la Salud estima que para 2050, la mitad de la población mundial podría verse afectada por alergias. Esto convierte al polen en un contaminante importante.
Los animales contribuyen a la composición del aire liberando proteínas, que suelen estar presentes en el pelo y en las partículas de caspa, y que incluyen alérgenos. Además, tanto los animales como las plantas emiten feromonas y fitohormonas, moléculas similares a las hormonas que facilitan la comunicación dentro de la misma especie.
Los olores familiares de las plantas y los animales tienen su origen en estas hormonas y en los compuestos orgánicos volátiles naturales que liberan. Estos compuestos se utilizan ahora ampliamente en la producción de aceites esenciales para fragancias de ambiente. Sin embargo, se recomienda tener cuidado, ya que los aceites esenciales se forman como extractos fuertemente concentrados y activos derivados de varias partes de las plantas. Pueden ser perjudiciales para la salud en caso de mal uso.
2-2. Influencia de la geografía en la composición del aire.

El aire del mar es rico en iones negativos, en particular debido al efecto Lenard, en el que los electrones se desprenden de las gotas de agua cuando estallan (como se mencionó anteriormente). El aire del mar también es abundante en sales minerales, incluidas micropartículas de sal marina. Estas partículas a menudo contienen oligoelementos como el yodo, que varían según su composición y contenido de agua13.
La composición del aire del bosque está naturalmente influenciada por los árboles que lo habitan. Esto incluye iones, polen, compuestos aromáticos, bacterias del suelo y microfibras vegetales.
En las regiones secas, el aire puede estar muy cargado de partículas minerales provenientes de la erosión eólica del suelo. Las implicaciones exactas de estas partículas y en qué concentraciones se vuelven dañinas aún no se comprenden por completo. En las áreas urbanas, estas partículas a menudo transportan contaminantes químicos de los procesos de combustión, como hidrocarburos y metales pesados.
En esencia, la composición del aire es increíblemente diversa y varía de mil maneras diferentes.
3. El aire como conducto: transmisión de ondas, energía e información.
En primer lugar, consideremos las ondas acústicas.
El aire es un medio que transporta las melodías del canto de los pájaros, el ritmo relajante de las olas, las armonías de la música, así como los sonidos más perturbadores de la vida urbana, como el ruido de la calle y los pasos de un vecino del piso de arriba. Los ultrasonidos, normalmente silenciosos e inocuos, se han asociado con informes de migrañas, náuseas y mareos tras la exposición prolongada a niveles intensos 14.
Como se ha comentado anteriormente, el campo electromagnético de la Tierra interactúa con las cargas eléctricas naturales del aire, mientras que las ondas electromagnéticas cósmicas lo ionizan. Tanto el campo como estas ondas forman parte integral de nuestro entorno. Hay teorías que sugieren que nuestros cuerpos podrían emitir su propio campo electromagnético 15. De hecho, los iones desempeñan un papel crucial en muchos de nuestros procesos fisiológicos y nuestros cuerpos son conductores de electricidad. Aunque el tema de la electro sensibilidad surge a menudo en los debates sobre la contaminación, la interacción entre nuestro entorno electromagnético y nuestros cuerpos sigue siendo poco investigada.
La medicina tradicional india, china y japonesa habla de una energía (aunque “energía” puede no ser el término preciso) conocida como Qi, Ki o Prana. Se cree que esta energía fluye tanto dentro de nuestros cuerpos como a través del aire. Esta “energía invisible”, a la que a veces se denomina “bioenergía”, aún no ha sido explicada por completo por la ciencia. Sin embargo, algunos laboratorios occidentales han logrado medir la manifestación del Qi durante las prácticas de los maestros de Qigong (un ejercicio de salud chino diseñado para mejorar la circulación del Qi dentro del cuerpo) 16.

Ideograma chino du Qi

Prana en Sanskrit
La composición rica y compleja del aire, en constante cambio, abarca numerosos elementos, algunos esquivos, que pueden interactuar con nuestro cuerpo y potencialmente afectar nuestra salud.
4. Los efectos del entorno urbano sobre la composición del aire.
Una parte cada vez mayor de la humanidad vive en zonas urbanas, donde el aire suele estar contaminado por diversas actividades humanas, como las emisiones de la industria, el transporte y los sistemas de calefacción. Ya hemos hablado de las tendencias del polen y de la influencia del centro de la ciudad en nuestro entorno eléctrico. Además, hay otros contaminantes que son especialmente característicos de la vida urbana contemporánea.

4-1. Compuestos orgánicos volátiles en la composición del aire.
Los compuestos orgánicos volátiles (COV) abarcan mucho más que la fragancia de las flores. Forman una amplia familia de gases, muchos de los cuales están presentes en el aire de interiores, emitidos por elementos como pinturas de pared, pisos, muebles, diversos objetos y productos para el hogar. Algunos COV están clasificados como carcinógenos conocidos o probables. Las tasas de emisión de COV de los materiales y muebles pueden variar significativamente con el tiempo, disminuyendo rápidamente en las primeras semanas antes de disminuir a niveles traza. Sin embargo, determinar con precisión el impacto en la salud de estos rastros residuales de numerosos compuestos orgánicos sigue siendo un desafío. Además, estos gases pueden reaccionar con otros contaminantes del aire, como el ozono, para formar nuevos gases o nanopartículas.
Estos compuestos orgánicos también pueden ser semivolátiles. Esto significa que pueden existir como microgotas suspendidas en el aire. Estas gotas, junto con otras partículas del aire, actúan como esponjas, atrayendo y acumulando varios compuestos químicos y potencialmente aumentando sus efectos nocivos para nuestra salud.
4-2. Microorganismos en la composición del aire.
Los microorganismos son muy comunes en los ambientes interiores. Condiciones como las altas temperaturas, la humedad y los niveles elevados de CO2 favorecen su crecimiento. La ventilación en los edificios modernos suele ser inadecuada, ya que se ha hecho hincapié en la eficiencia energética mediante la reducción de la pérdida de calor, descuidando los efectos sobre la calidad del aire interior.
Estudios recientes indican que “los indicadores de humedad y moho en interiores afectan hasta al 21% de los hogares europeos, hasta al 27% de los hogares del norte de Europa, hasta al 47% de los hogares estadounidenses y entre el 12 y el 78% de los hogares de Nueva Zelanda”17. El moho es una fuente importante de contaminación en interiores y un contribuyente clave a las enfermedades respiratorias.
Al igual que las plantas mencionadas anteriormente, los mohos liberan esporas en el aire para reproducirse, y estas esporas son alergénicas. Además, el aire interior también contiene bacterias y virus procedentes de la respiración humana. Las muestras tomadas por encima de los marcos de puertas y ventanas de las viviendas revelan que el aire interior contiene diversos gérmenes antihigiénicos. Aunque el aire natural es rico en microorganismos, el tipo que se encuentra en el interior es significativamente diferente: el aire interior está cargado de gérmenes que generalmente es mejor evitar.

4-3. Partículas en la composición del aire.
El término “partículas en suspensión” engloba una amplia gama de componentes que se encuentran en el aire, entre los que se incluyen microorganismos, microgotas de compuestos orgánicos semivolátiles, partículas de combustión de motores y calentadores, partículas de pulverización agrícola y más.
Estas partículas, la mayoría de las cuales tienen un tamaño submicrónico, se infiltran en los edificios a través de los sistemas de ventilación tanto naturales como mecánicos. Se suman a la variedad de partículas generadas por actividades en interiores como cocinar, encender velas, usar ropa, usar diversos muebles y revestimientos, así como por cuerpos humanos y animales, ácaros del polvo, etc.
En conclusión, nuestro estilo de vida predominantemente urbano, a menudo confinado en espacios cerrados, altera significativamente el aire que respiramos. Lamentablemente, en estos espacios donde pasamos alrededor del 90% de nuestro tiempo, encontramos niveles más altos de CO2, compuestos orgánicos volátiles, partículas y microorganismos como esporas de moho que en el aire natural.

5. Una visión para el futuro del aire.
El aire es un entorno rico y complejo, una amalgama de elementos químicos, biológicos y físicos. Nuestros cuerpos no solo reaccionan a él, sino que también interactúan con él de innumerables maneras. En el ámbito de la filtración y purificación del aire, el enfoque a menudo se centra en eliminar todo lo que no forme parte de la mezcla básica de “nitrógeno + oxígeno + argón” que aprendimos en química. Si bien esto puede ser saludable, uno se pregunta si es suficiente para nuestro bienestar y salud generales.
En los laboratorios, cuando preparan una mezcla que represente un perfil de aire urbano, los científicos a menudo se refieren a ella como una “sopa”. Curiosamente, cada uno de nosotros inhala alrededor de 12 kg de esta “sopa” al día. Aspiramos a inhalar kilos de buena sopa: saludable y fresca, con el equilibrio perfecto de humedad, una pizca de sal, suavemente ionizada, tal vez incluso yodada o infusionada con el aroma de la tila. Una sopa que es a la vez ligera y nutritiva, calmante y energizante.
Con esta visión, TEQOYA ha desarrollado su tecnología de ionización sin ozono, con el objetivo de proporcionar aire limpio a todos, especialmente a aquellos con problemas de salud delicados. Descubra nuestra gama de purificadores adecuados para dormitorios, habitaciones pequeñas, salas de estar, oficinas, espacios grandes e incluso áreas de mucho tráfico.
Comentarios y referencias:
- Agencia Europea de Medio Ambiente.
- Le Monde, Cómo el cambio climático está empeorando nuestras alergias.
- Este porcentaje representa la tasa de humedad relativa, que indica la cantidad de vapor de agua en el aire ambiente en comparación con la cantidad máxima que el aire puede contener en sus condiciones actuales de temperatura y presión.
- Edwin Grant Dexter, Weather Influences, 2012 y M. Kaiser, How the Weather Affects your Health, 2009.
- NOAA Climate.gov, Climate Change: Atmospheric Carbon Dioxide.
- Kenichi Azuma, Naoki Kagi, U. Yanagi, Haruki Osawa, Effects of low-level inhalation exhibition to carbon dióxido in indoor environment: A short review on human health and psychomotor performance, Environment International, Volume 121, Part 1, 2018, https://doi.org/10.1016/j.envint.2018.08.059.
- El efecto Lenard, llamado así por el físico que lo descubrió y recibió el Premio Nobel en 1905, también conocido como efecto baloeléctrico o efecto cascada, describe la separación de cargas eléctricas en la lluvia. Esto ocurre cuando las gotas se separan, lo que hace que las gotas se carguen positivamente y el aire circundante se cargue negativamente.
- Electricidad en la atmósfera, Chalmers, J. Alan, Atmospheric Electricity, Pergamon Press, Londres (1957). http://www.feynmanlectures.caltech.edu/II_09.html.
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- El censo de microbios revela un aire plagado de bacterias – Scientific American – 2006.
- Prussin A., Garcia E., Marr L. – Concentraciones totales de virus y bacterias en el aire interior y exterior – PMC – 2016.
- Barr J., Auro R. Et Al. – Los bacteriófagos que se adhieren al moco proporcionan una inmunidad no derivada del huésped – PMC – 2013.
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- Liboff A. – Toward an Electromagnetic Paradigm for Biology and Medicine – The Journal of Alternative and Complementary Medicine – Volume 10, Number 1, 2004, pp. 41-47.
- Véase, por ejemplo, la respuesta de Jiri Kroc a la pregunta ¿Existe alguna evidencia científica de que el chi o el prana realmente existan? en Quora: https://www.quora.com/Is-there-any-scientific-evidence-that-chi-or-prana-actually-exists/answer/Ji%C5%99%C3%AD-Kroc-2.
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